China revoluciona la arqueología subacuática
miércoles, 04 de noviembre de 2009
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ARQUEOLOGÍA>China construye un espectacular museo con los restos encontrados de un junco sumergido en el fondo marino en perfectas condiciones, en la isla de Hailing, a trescientos metros de donde fue hallado 

 

La historia comienza en agosto de 1987, cuando una empresa británica de cazatesoros que buscaba barcos de la Compañía de Indias Orientales hundidos en el Mar de Sur de China hizo el hallazgo de este junco sumergido. En su interior se encontraron artefactos personales, como un cinturón de oro y plata de 170 centímetros, monedas de cobre, lingotes de oro y bella porcelana de las dinastías Song (960-1279) y Yuan (1271-1368).

 

Al contrario de lo ocurrido en España con el caso Odissey, el Gobierno chino tomó de inmediato cartas en el asunto, rescindió el contrato con los cazatesoros británicos y asumió personalmente la exploración del barco hundido, que se convirtió así en un asunto de Estado y una cuestión de orgullo nacional.

 

 

El problema era que, en esos momentos, China no disponía de la tecnología suficiente para acometer tal proyecto, así que en 1989 pidió ayuda al Instituto Japonés de Investigación Submarina de Asia, cuyos buzos localizaron el buque en noviembre de ese año y llevaron a cabo su primera incursión. Bautizado como «Nan Hai 1» («Mar del Sur 1»), los expertos determinaron que se trataba de un junco de madera que se había hundido hacía 800 años frente a las costas de Yangjiang. Aunque se situaba a unos 23 metros en el fondo el mar, la embarcación se conservaba en muy buen estado porque se había sumergido varios metros en el lodo del fondo marino, que lo había preservado de la erosión del mar.

 

Arrancaba así la complicada tarea para rescatar el mayor tesoro de la arqueología submarina china, que a partir de 2001 implicó no sólo al Gobierno regional de Guangdong, sino también a grupos de expertos de la cercana Hong Kong. Desde 1989 hasta 2007, se llevaron a cabo ocho exploraciones submarinas hasta determinar que la embarcación medía 30,4 metros de largo, 9,8 de ancho y 4 de alto en la parte de la bodega. Aunque habían desaparecido los mástiles, la cubierta y los laterales estaban intactos. Debido a las buenas condiciones en que se hallaba, su rescate se convirtió de inmediato en un objetivo prioritario para los arqueólogos submarinos chinos.

 

Para sacar al «Nan Hai 1» del fondo y elevarlo más de 20 metros hasta la superficie, la Oficina de Salvamento Marítimo de Guangdong construyó un sarcófago de hierro de 35 metros de largo, 14 de ancho y 12 de alto. Tal y como recuerda el subdirector del Departamento de Ingeniería de la Oficina de Salvamento Marítimo, Wang Renyi, «esta especie de cesta, que no tenía fondo, fue sumergida hasta cubrir el barco. Luego, para elevarlo, se metieron en el mar 36 grandes raíles de hierro que fueron introducidos por los agujeros laterales del sarcófago y formaron así su suelo».

Dos décadas después de su localización, el «Nan Hai 1» fue por fin extraído del mar. El descomunal barco grúa «Hua Tiang Long» («Próspero Dragón del Cielo»), que se utiliza para rescatar buques hundidos y colocar plataformas petrolíferas, elevó hasta la superficie el sarcófago, que pesaba 4.000 toneladas incluyendo el agua, el «Nan Hai 1» y parte del fondo marino.

 

Ahora todos estos restos descansarán en su propio museo, no muy lejos de donde antes yacían .

 

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