Año jacobeo en la mar
lunes, 08 de marzo de 2010
2010-03-14_img_2010-03-07_02.03.26__3849168.jpgLos pescadores candasinos de la embarcación «El Abelán», que fondea habitualmente en la villa, se encontraron esta semana con un hallazgo triste y poco usual. Flotando en el mar, a pocas millas del puerto de Candás, vieron un tiburón de más de cuatro metros de largo, un ejemplar en peligro de extinción que no frecuenta la rasa asturiana muy a menudo. Tras recogerlo y llevarlo al puerto, el patrón de la nave, José Ángel Gutiérrez, acudió a la Cepesma, que ejerció de juez, levantando el cadáver de un animal que es considerado como el tiburón ballena del Cantábrico, por su tamaño, y cuyo precedente más reciente de varamiento o aparición tuvo lugar hace poco tiempo en la costa de Gijón, aunque se trataba de un pez de menor tamaño. El ejemplar hallado frente a las costas candasinas es un tiburón peregrino, joven, que presentaba unas marcas rodeando su hocico, «posiblemente una brida o algo similar con lo que quedó atrapado», explica el responsable de la Cepesma, Luis Laria. Se trata de una especie que puede alcanzar hasta los 22 metros de largo, según indicó Laria, y que por desgracia «se encuentra en recesión en todo el planeta, amenazado principalmente por la contaminación, los plásticos, por ejemplo, y por las artes de pesca actuales». Según señaló el responsable de la Cepesma, se trata de una especie que no es muy frecuente avistarla por la zona. «Son ejemplares erráticos, que suelen estar solos», y que a pesar de lo amenazante de su tamaño podría «merodear junto a los bañistas sin ningún problema, ya que no es negativo y se alimenta exclusivamente de plancton y peces pequeños». De hecho, como pudieron comprobar los numerosos curiosos que se acercaron al puerto de Candás a observar el escualo, carece prácticamente de dentadura. «Tiene una hilera muy pequeña de dientes», casi imperceptibles, y goza, como único mecanismo de defensa, de «una piel lijosa que debe ser tocada con cuidado». Por lo demás, «podríamos bañarnos con él». El tiburón peregrino es uno de los mayores peces conocidos, ocupando el segundo lugar en tamaño tras el tiburón ballena. Suele visitar con frecuencia zonas costeras y su territorio de distribución es amplio, pudiendo encontrarse en cualquier parte del mundo, desde las áreas polares hasta océanos tropicales, principalmente en las superficies de las plataformas continentales. Suele ser avistado en zonas próximas a las costas y es habitual que penetre en bahías y puertos. El tiburón peregrino busca su alimento entre grandes concentraciones de plancton en aguas poco profundas y es frecuente verlo nadar en la superficie. Sin embargo, en la zona costera de Peñas no es un huésped habitual, y en el caso concreto de Carreño se trata del primer ejemplar hallado en años.
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